QUO2.- ¿POR QUÉ PIERDES LA MOTIVACIÓN PARA ESTUDIAR? 3 IDEAS

Una de las principales preocupaciones del opositor es perder la motivación para estudiar.

Un buen día, sin saber muy bien por qué, empiezas a tener menos ganas de estudiar, te distraes con más frecuencia, haces más descansos de los programados, el rendimiento baja, la ansiedad por no cumplir objetivos sube y antes de que te des cuenta le estás diciendo al preparador que necesitas pensar si continúas con la Oposición.

No ha pasado nada y, sin embargo, tú te estás planteando abandonar. ¿ Por qué? ¿ A dónde ha ido esa motivación que tenías cuando empezaste?

Desgraciadamente, no puede ofrecerse una respuesta general pero, al menos, sí es posible comprender un poco mejor cómo funciona la motivación y actuar en consecuencia.

 

¿ Qué es la motivación?

Hay muchas definiciones, pero la que más me ha gustado es la de Thomas L. Good y Jere E. Brophy: » La motivación es la fuerza que explica el inicio, la dirección, la intensidad y la persistencia de una conducta dirigida hacia un objetivo»

Por lo tanto, la motivación es una emoción que predispone nuestro comportamiento; es la fuerza que te empuja a estudiar para aprobar la Oposición.

Ahora bien,

 

¿ De dónde viene la motivación?

Hemos dicho que la motivación para estudiar no es más que una emoción, y las emociones no son más que el resultado de comparar nuestra visión de la realidad con nuestras expectativas.

Aplicando lo dicho a la Oposición, tu motivación nace -o no- de comparar cómo crees que llevas la Oposición con cómo crees de deberías llevarla.

Esta frase sintetiza a la perfección los dos tipos de motivación que influyen en tus ganas de estudiar:

 

motivación intrínseca

La motivación intrínseca es la que proviene de ti mismo y va encaminada a tu autorrealización. Es la motivación que sientes cuando el tema que te toca estudiar te gusta, te interesa, te ves capaz de prendértelo y lo haces por la satisfacción de saber más.

Esta motivación se configura a través de dos elementos:

  1. El autoconcepto, es decir, la percepción que tienes de ti mismo, que, a su vez, es el resultado de tus propias experiencias y del feedback que recibes de los demás. Por ejemplo, si crees que eres bueno con los temas de artículos y la primera vez que cantaste al preparador te dijo que parece que se te dan bien los artículos, lo normal es que te sientas cómodo con el próximo tema de derecho positivo que tengas que estudiar y lo cojas con ganas.
  2. Las metas del aprendizaje, es decir, las creencias que tienes sobre la materia que estás estudiando. Por ejemplo, si crees que el tema de la sucesión intestada en los territorios forales es muy largo, lioso y difícil y, además, no te va a ser útil en tu vida profesional porque no vas a ir a ningún territorio foral, probablemente el día que te toque estudiártelo no te levantarás con el mejor ánimo posible.

Cuando sientes que no tienes esa fuerza interior que antes te impulsaba a devorar los temas, puede deberse a tres variables:

  • Componente Expectativas: Si te pones objetivos poco realistas o que siéndolo, no consigues cumplir, pierdes motivación. Empiezas a fortalecer la creencia de que no eres capaz de aprobar y que, por lo tanto, el esfuerzo que estás haciendo no merece la pena. Una buena solución sería reformular las expectativas que, en la mayoría de los casos, sólo se habrán formado como consecuencia de compararse con los demás. En la Oposición, cada uno lleva su ritmo. Da igual la velocidad, lo importante es llegar al destino.
  • Componente Valor: No todos los opositores opositan por los mismos motivos, es decir, no le dan a la Oposición el mismo valor. Mientras que unos lo hacen por un deseo de aprender, un gusto por los desafíos o una vocación de función pública; otros opositan por la seguridad de una plaza fija o la relevancia social que da el aprobado. El problema es que, en tu día a día, no estás pensando en el valor que tendría aprobar ni en las necesidades básicas que verías cubiertas. Te estás enfrentando al tema que tienes delante y es a ese tema al que tienes que darle un valor importante que provoque una subida de motivación.
  • Componente afectivo: ¿Cómo te sientes estudiando? Seguramente, este es el principal reto de la Oposición: conseguir controlar las emociones para poder estudiar bien. Hay un libro clásico en esta materia que es Inteligencia Emocional de Daniel Goleman -denso, pero muy recomendable-. Debes aprender a reconocer tus emociones y ser capaz de modificarlas en favor del objetivo que te has propuesto, que no es otro que estudiar un día más. Eufória, ansiedad, tristeza, miedo, ilusión, esperanza, confianza… no todos los días te levantas igual por lo que tienes que hablarte de una forma adecuada a tu estado de ánimo para ser capaz de modificarlo.

motivación extrínseca

 La motivación extrínseca es el resultado de una acción externa que te impulsa a actuar. La motivación externa es la que sientes cuando estudias para conseguir un premio –que no tiene por qué ser sólo aprobar, también el reconocimiento del preparador y compañeros, el orgullo de los padres, la relevancia social, etc.- o para evitar un castigo – no sólo el suspenso, sino también la vergüenza de cantar un mal tema, las miradas inquisitivas de todo el que no comprende cómo no lo has dejado ya, etc.-.

La principal motivación del opositor es extrínseca, pues se oposita para obtener el premio de aprobar. Sin embargo, esta es la motivación de fondo. En este punto, es muy interesante tener en cuenta el concepto de descuento hiperbólico según el cual, cuanto más lejana sea la recompensa, menor será la motivación inmediata para conseguirla.

Puesto que el aprobado es una meta lejana, debes buscar motivaciones extrínsecas más cercanas y para ello puedes servirte de tu contexto, es decir, de tu preparador, compañeros y familiares y amigos a quienes puedes ver como fuentes de premio o de castigo. No creo que autopremiarte o autocastigarte sea de utilidad, pues si tienes un problema de motivación, difícilmente tendrás la fuerza de voluntad necesaria para autocastigarte. Tenderás a ser condescendiente.

 

3 ideas para ayudar con los problemas de motivación

  1. La primera idea es que descubras cuál es tu motivación, o si lo prefieres, cómo te motivas. Motivación intrínseca y extrínseca están conectadas y se pueden retroalimentar. No es que se tenga un tipo u otro de motivación sino que se tiene ambos, pero en distinta intensidad. Cada persona funciona de una forma diferente y conocerte como opositor es algo que te llevará un tiempo. A medida que vayas viendo cómo te motivas y cómo actúan los distintos tipos de motivación podrás tomar las decisiones oportunas para superar una mala racha. No digo que sea fácil, digo que es posible.
  2. Vigila tu autoestima. Probablemente, una bajada de la autoestima sea la principal causa de pérdida de motivación. Esto puede deberse a que te has puesto unas expectativas muy altas o a que crees que la oposición va peor de lo que en realidad va. Lo mejor para problemas de autoestima durante la oposición siempre es contrastar opiniones. Tu preparador te dirá, mejor que tú mismo, cómo llevas la oposición y será quien mejor te pueda ayudar.
  3. Cambia las cosas que puedas cambiar para mejorar, acepta las que no, y aprende a diferenciarlas. Muchas veces, el problema de la motivación es que no estamos haciendo las cosas bien. La motivación para estudiar no es sólo la causa de que estudies más y mejor, sino, también, el resultado de tus actos. Si tienes programadas diez horas de estudio y sólo estudias seis porque te has ido al cine a media tarde -un ejemplo tonto, pero lo importante es la idea-, no podrás cumplir el objetivo del día y de la semana, eso te generará ansiedad, empezarás a flagelarte por no haber tenido fuerza de voluntad, tu autoestima mermará y bajará tu motivación. Solución: cumple tu rutina de estudio.

conclusiones

  • Motivación intrínseca y extrínseca están conectadas. No es cierto que con motivación intrínseca se obtengan mejores resultados pero los estudiantes que tienden a motivarse por estímulos externos sufren mayor ansiedad.
  • Se oposita para aprobar. Esta motivación extrínseca es lejana y genera poca fuerza inmediata para estudiar por lo que no puedes confiar la buena marcha de la Oposición sólo a la motivación por aprobar. Hay que buscar motivaciones extrínsecas más cercanas – bronca o alabanza del preparador…-
  • La motivación intrínseca es fundamental pues depende sólo de ti. Es la que debes reforzar. Tienes que encontrar los porqués estás opositando y recordártelo constantemente.
  • El cerebro tiene una capacidad de adaptación sorprendente. Si el principal motor de tu motivación es externo y va encaminado a evitar el castigo, aunque parezca increíble, puedes llegar a acostumbrarte a ese castigo por lo que perderá su efecto motivador.
  • La motivación es una emoción difícil de controlar, por lo que hay que aceptar que vaya y venga -«La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando» ( Pablo Picasso)-. Es normal sufrir rachas de baja motivación, pero no por ello se puede caer en la autocomplacencia y bajar el ritmo de estudio.
  • Estudiar motivado es relativamente fácil. Lo difícil, donde se marca la diferencia entre los opositores que aprueban y los que suspenden, es en cómo se gestionan los días en que no hay ganas de estudiar. Para superarlos sólo hay un secreto: disciplina.

 

NOTA IMPORTANTE: Este post no pretende ser un estudio sobre la motivación. Únicamente me he limitado a sintetizar y traducir al idioma de la Oposición, las ideas que más me han gustado de algunos artículos interesantes que he encontrado ( estudio, estudio y estudio). También tratan la materia tres libros muy buenos que recomiendo: Despertando al Gigante interior de Tony Robbins, La actitud del éxito de Carol S. Dweck y Lo único de Gary Keller y Jay Papasan.

 

Share This